La noche del 12 de mayo, durante la compleja presentación de la ministra de Seguridad, **Trinidad Steinert**, ante la Cámara de Diputados, la subsecretaria de Prevención del Delito, **Ana Victoria Quintana**, desempeñó un papel crucial. Acompañada por sus colegas, Quintana guió la alocución de Steinert, quien, a pesar de la presión, siguió sus indicaciones. Sin embargo, tras la salida de Steinert y la llegada del nuevo ministro **Martín Arrau**, el futuro de Quintana se ha vuelto incierto, según fuentes del gobierno.
La partida de Steinert ha dejado a Quintana en un escenario “más incómodo”, ya que el Presidente **José Antonio Kast** le ha dado a Arrau la libertad de reestructurar su equipo, lo que incluye a la subsecretaria. La preocupación en el oficialismo ha aumentado después de que Quintana hiciera declaraciones que generaron controversia, como su comentario sobre las expectativas de los diputados respecto al plan de seguridad. Esto ha llevado a cuestionamientos sobre su capacidad para manejar los flancos comunicacionales.
En el entorno de Quintana, se defiende su gestión, argumentando que ha tenido un desempeño destacado, incluyendo la aprobación de la primera ley de seguridad en el Congreso bajo la nueva administración. A pesar de las críticas, quienes conocen su trabajo afirman que Arrau ha expresado confianza en ella, pidiéndole que continúe su labor, lo que sugiere que su posición no es tan precaria como se ha insinuado.
Por otro lado, el secretario general del **Partido Nacional Libertario (PNL)**, **Juan Antonio Urzúa**, ha respaldado a Quintana, destacando su profesionalismo y experiencia. Asegura que su trabajo ha sido fundamental en la lucha contra el narcotráfico y en la atención de la emergencia de seguridad. La opinión de otros miembros del PNL también resalta la necesidad de dar más espacio a la subsecretaria para que pueda avanzar en sus funciones sin ser obstaculizada por polémicas mediáticas.
La situación de Quintana es un reflejo de la tensión interna en el Ministerio de Seguridad, especialmente después de la salida de una figura tan cercana a ella como Steinert. A medida que Arrau toma las riendas, el futuro de la subsecretaria dependerá en gran medida de su capacidad para adaptarse a un nuevo entorno y de la confianza que logre mantener dentro del oficialismo. La próxima etapa será crucial para determinar si su papel se fortalece o si, por el contrario, se verá amenazado por la reestructuración del equipo ministerial.


