El ébola ha regresado al noreste del Congo, específicamente la cepa Bundibugyo, que no cuenta con una vacuna. Este virus, que pertenece al mismo género que el ébola Zaire, fue identificado por primera vez en 2007. Hasta el momento, ha causado solo dos brotes documentados, que fueron controlados con éxito. La tasa de letalidad de esta cepa se sitúa entre el 25% y el 40%, lo que contrasta con el 90% de la cepa Zaire en su pico más alto.
La emergencia de salud declarada por la OMS no se considera una pandemia, ya que el virus no cumple con los criterios necesarios para esa clasificación. La transmisión del ébola Bundibugyo ocurre solo a través del contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas que ya presentan síntomas, lo que limita su capacidad de contagio masivo.

Nuria Oliver advierte: ‘Con la inteligencia artificial no hay nada gratis’
En la actualidad, el epicentro del brote se encuentra en Mongwalu, provincia de Ituri, donde se reportan 336 casos sospechosos y 88 muertes, aunque solo ocho han sido confirmados por laboratorio. La situación se complica por el acceso limitado a la zona, debido al conflicto armado activo. La OMS ha activado una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) para coordinar la respuesta.
La falta de una vacuna específica para la cepa Bundibugyo se debe a que las vacunas disponibles fueron desarrolladas para la cepa Zaire y no ofrecen protección contra esta variante. A pesar de esto, Médicos Sin Fronteras ha comenzado a implementar medidas de salud pública como el aislamiento de casos y el rastreo de contactos, estrategias que han demostrado ser efectivas en brotes anteriores.

