La disputa legal por el control del 63,07% de Azul Azul se intensifica tras un fallo favorable a BCI Corredores de Bolsa. Esta situación se origina a raíz de un juicio que busca liquidar la matriz del grupo Sartor, lo que podría llevar a la revocación de la venta del 90% de las cuotas de Tactical Sport a Michael Clark. La historia detrás de este conflicto incluye acusaciones de manejo irregular y la posible pérdida de activos para los acreedores.
En 2021, Tactical Sport adquirió el 63,07% de las acciones de Azul Azul de Carlos Heller por US$ 15,5 millones. Sin embargo, el liquidador de Sartor ha indicado que los fondos utilizados para esta compra provienen de inversiones de terceros, lo que plantea serias dudas sobre la legitimidad de la transacción. Cuatro años después, el grupo Sartor vendió el 90% de las cuotas a Michael Clark, quien ya poseía una participación del 10% y tenía vínculos previos con el grupo.
Las fechas son cruciales en esta narrativa: la venta a Clark se notificó a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) justo después de que un acreedor reclamara una deuda significativa. BCI ha argumentado que el pago por la compra de las cuotas no se realizó en efectivo, lo que complica aún más la situación legal.

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El juicio se desarrolla en dos frentes: el penal, donde hay acusaciones de administración desleal, y el civil, donde BCI busca la liquidación forzosa de Sartor. Recientemente, un fallo judicial de 86 páginas ha inclinado la balanza a favor de BCI, lo que podría llevar a una liquidación inminente de la matriz del grupo, afectando considerablemente el futuro de Azul Azul.
Una vez que se concrete la liquidación, la jueza deberá designar un liquidador, lo que abrirá la puerta a una serie de decisiones críticas, incluyendo la posible revocación de la venta a Clark. Este proceso no solo afecta a los accionistas, sino que también podría tener repercusiones significativas en el accionar del club y sus acreedores. Si se anula la venta, las cuotas de Tactical Sport regresarían a Sartor, permitiendo a los acreedores recuperar parte de sus activos a través de la venta de estas acciones.
Además, la situación se complica con nuevas querellas que involucran a otros directivos de Azul Azul, como Juan Ramón Correa Díaz. Su reciente compra del 21,44% de las acciones de Azul Azul ha sido objeto de investigación, lo que añade más tensión a un ya enredado escenario judicial. Este conflicto no solo refleja una batalla por el control de un club de fútbol, sino que también pone de manifiesto las complejidades del mundo financiero y legal en torno a las inversiones deportivas.

