Nuria Oliver, directora de la fundación ELLIS y reconocida pionera en el campo de la inteligencia artificial, comparte su perspectiva sobre los desafíos que plantea esta tecnología. Desde su salida de Alicante a los 18 años para estudiar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, Oliver ha dedicado su carrera a explorar las implicaciones sociales de la IA. En una reciente entrevista, destacó que no hay nada gratuito en este ámbito y que el uso de aplicaciones implica un intercambio de datos y atención por parte de los usuarios.
Según Oliver, es crucial preguntarse acerca del impacto que la IA tiene en habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico y la inteligencia emocional. Afirma que el uso excesivo de tecnología puede llevar a la pérdida de estas competencias, esenciales para la colaboración y la interacción social. A nivel societal, la acumulación de poder en las grandes empresas tecnológicas plantea interrogantes sobre la educación, el trabajo y la economía.

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Las limitaciones de los sistemas de IA, tales como la violación de privacidad, la manipulación del comportamiento y la discriminación algorítmica, son preocupaciones que deben ser conocidas por la ciudadanía. Oliver sostiene que, aunque los chatbots pueden simular interacciones humanas, no mejoran nuestra inteligencia ni felicidad, sino que pueden provocar efectos adversos en nuestro bienestar físico y mental, como la ansiedad y la insatisfacción.
Para Oliver, la educación es la clave para preparar a las nuevas generaciones en esta nueva era digital. Propone incluir en el currículo escolar una asignatura transversal sobre pensamiento computacional, que abarque desde la programación hasta la comprensión del valor de los datos. Enfatiza que, para construir una sociedad más informada y responsable en el uso de la tecnología, es fundamental contar con una regulación adecuada de la IA, protegiendo así a los ciudadanos de sus efectos negativos.
Finalmente, la fundación ELLIS que dirige busca investigar de manera independiente las limitaciones de la IA y desarrollar aplicaciones que promuevan el bienestar social. Oliver se encuentra trabajando en un chatbot educativo diseñado para fomentar el pensamiento crítico mediante el método socrático, siendo un ejemplo de cómo la IA puede ser utilizada para el bien común.

