Ximena Dávila ha estado al frente de Matríztica, el instituto que cofundó con el reconocido biólogo Humberto Maturana, durante 26 años. Este año, la escuela celebra su aniversario en un momento de transformación, donde ha decidido enfocar sus esfuerzos en la formación en lugar de la consultoría directa. A pesar de la pérdida de Maturana en mayo de 2021, su diagnóstico sobre el liderazgo en las empresas se mantiene: el liderazgo sigue siendo el problema.
En su oficina en Providencia, Dávila reflexiona sobre la necesidad de cambiar la perspectiva desde la cual los líderes operan. Según ella, muchos siguen viendo el mundo desde un punto de vista limitado, lo que les impide asumir responsabilidad en sus organizaciones. “Es como estar parado en un balcón, mirando un mundo que está ahí, independiente de mí”, dice Dávila, sugiriendo que es crucial adoptar una visión más amplia y colaborativa.
Matrízctica está en un proceso de “desplazamiento en el foco”, donde buscan resaltar las dinámicas relacionales que sostienen cualquier cambio dentro de una organización. Dávila menciona que las interacciones entre las personas son lo que realmente define el éxito de una empresa. La escuela ha comenzado a ofrecer diplomados y certificaciones en biología cultural, liderazgo y conversación, convirtiéndose en su área de mayor expansión.

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Cuatro años después de la muerte de Maturana, Matríztica opera en un entorno empresarial donde temas como la sostenibilidad y la gobernanza son cada vez más centrales. Sin embargo, Dávila advierte que “cumplir no es convivir”. A pesar de que muchas organizaciones han adoptado un nuevo lenguaje sobre diversidad y bienestar, las dinámicas relacionales subyacentes a menudo permanecen sin cambios. Esto crea un entorno donde la confianza y la escucha son escasas, incluso entre los líderes.
La irrupción de la inteligencia artificial en el mundo laboral también ha planteado nuevos desafíos para Matríztica. Dávila y su equipo son conscientes de los beneficios que la IA puede ofrecer, pero también advierten sobre el riesgo de delegar no solo tareas, sino también el pensamiento crítico a la tecnología. “Lo humano no compite con la supervivencia: es lo que la hace posible”, enfatiza, sugiriendo que la dimensión relacional es fundamental para el éxito organizacional.
En resumen, Matríztica sigue el legado de Maturana, pero con una nueva dirección que busca repensar cómo las organizaciones pueden interactuar y evolucionar. La escuela continúa comprometida con su misión de cuidar el entendimiento que Maturana promovió, asegurando que su legado perdure en el tiempo.

