La 93.ª Sesión General de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) ha dado un paso significativo hacia el mejoramiento del control de la influenza aviar al revisar la norma sobre comercio y establecer una nueva resolución sobre bioseguridad. Esta decisión responde a las solicitudes de los miembros de la OMSA, quienes buscan incorporar información sobre bioseguridad en las normas. Los cambios propuestos están destinados a tener un impacto positivo en la sanidad y el bienestar animal a nivel global, especialmente en los mercados de aves vivas, donde la propagación de enfermedades infecciosas como la influenza aviar representa un riesgo considerable.
Los mercados de aves vivas son fundamentales en el sudeste asiático y África occidental, proporcionando acceso a productos frescos y asequibles, además de ser una fuente de ingresos para muchos vendedores. Sin embargo, estos entornos son propensos a la aparición de enfermedades zoonóticas, lo que afecta no solo el comercio avícola, sino también la confianza del consumidor. Las intervenciones de sanidad pública veterinaria han sido insuficientes, pues a menudo se enfocan en medidas restrictivas que no abordan el problema de raíz.

El azúcar podría mejorar la memoria y concentración al estudiar
La OMSA resalta que el control de la influenza aviar debe iniciarse antes de que las aves lleguen a los mercados. Las estrategias deben incluir intervenciones dirigidas a criadores y transportistas en países donde el virus es endémico, para limitar el número de aves infectadas que llegan a los mercados. Esto implica que las soluciones deben ser más amplias y no limitarse a las prácticas dentro de los mercados de aves vivas.
Además, la revisión del artículo 5.7.1 del Manual de la OMSA y la inclusión de un nuevo capítulo sobre bioseguridad son pasos cruciales para asegurar una sanidad animal más eficiente. La bioseguridad debe ser aplicada desde la granja hasta el mercado, y no solo en los puntos críticos. Estas normas no solo buscan reducir la propagación de enfermedades, sino también promover la continuidad del comercio y la seguridad alimentaria.
El enfoque de «Una sola salud» es fundamental en este contexto, promoviendo la colaboración entre expertos en salud pública, veterinarios y medio ambiente. Las soluciones deben incluir mejoras en la infraestructura y programas de formación para vendedores para asegurar prácticas alimentarias seguras. Este enfoque holístico es esencial para construir mercados avícolas resilientes que no solo protejan la salud pública, sino que también sostengan los medios de vida en las comunidades afectadas.

