Desde su llegada al cráter Gale en 2012, el robot Curiosity ha realizado numerosos descubrimientos sobre Marte. Su misión principal ha sido encontrar rastros de agua líquida en el pasado y detectar moléculas químicas orgánicas, esenciales para la vida como la conocemos. Hasta ahora, Curiosity ha identificado una variedad de moléculas orgánicas utilizando su instrumento SAM (Sample Analysis at Mars), incluyendo moléculas cloradas simples y compuestos sulfurosos más complejos.
Sin embargo, encontrar moléculas orgánicas no implica necesariamente que haya existido vida en Marte. Su origen podría ser abiótico, es decir, no relacionado con procesos biológicos. La gran tarea de Curiosity es determinar si estas moléculas son de origen biótico o abiótico, lo que requiere la identificación de contextos claros, como microestructuras celulares o firmas químicas inequívocas.

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Un aspecto emocionante del descubrimiento es que muchas moléculas orgánicas están “atrapadas” en los minerales de Marte. Para liberarlas, los científicos utilizan una técnica conocida como extracción termoquímica húmeda, que implica el uso del hidróxido de tetrametilamonio (TMAH). Este compuesto descompone los minerales y libera las moléculas, que posteriormente son analizadas por cromatografía de gases y espectrometría de masas.
En noviembre de 2020, Curiosity tomó muestras de rocas ricas en arcillas en la formación Glen Torridon, un lugar que se formó hace aproximadamente 3.500 millones de años, cuando había agua. Estos análisis, publicados en la revista Nature Communications, han revolucionado nuestra comprensión sobre la química en Marte. Las moléculas orgánicas complejas halladas abren nuevas posibilidades sobre la preservación de indicios de vida en el planeta rojo, aunque aún no se puede determinar si su origen es biológico o no.
La investigadora Amy Williams afirma que las mismas sustancias que llegaron a Marte en meteoritos también pudieron haber llegado a la Tierra, lo que refuerza la idea de que estos compuestos son esenciales para entender la vida en nuestro planeta. El futuro de la exploración marciana se presenta emocionante, aunque llevar muestras a la Tierra aún no está previsto debido a recortes presupuestarios de la NASA.

