La crisis del ébola en el este de la República Democrática del Congo ha atraído promesas de donación mundiales que superan los US$500 millones, mientras líderes africanos y funcionarios internacionales de salud advierten sobre el riesgo de una extensión del brote en todo el continente. Los compromisos fueron anunciados durante una reunión informativa con funcionarios estatales, donde se destacó un aumento significativo respecto a los US$208 millones asegurados hasta el 23 de mayo, según Jean Kaseya, directora general de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África.
Entre las principales contribuciones se incluyen US$160 millones del Banco Mundial para el Congo, US$82 millones de Estados Unidos y aproximadamente US$57 millones de socios europeos. Kaseya mencionó que estos compromisos han casi cubierto la brecha hasta alcanzar los US$519 millones estimados necesarios para la respuesta, aunque advirtió que la financiación podría aumentar a medida que el brote se propague y los esfuerzos de preparación se amplíen.

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Mientras el ébola se propaga en un contexto de conflicto, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa advirtió que el brote se ha convertido en una grave amenaza para el continente. En una rueda de prensa virtual, destacó que el riesgo de una mayor propagación está impulsado por la inseguridad, el movimiento transfronterizo y la fragilidad de los sistemas de salud. “La seguridad sanitaria es seguridad económica”, declaró Ramaphosa, subrayando la importancia de una respuesta africana coordinada.
Según datos del Ministerio de Salud, se han reportado más de 900 casos sospechosos de ébola en 11 zonas sanitarias de tres provincias del este del Congo, con un número de fallecimientos sospechosos que asciende a 210. Kaseya también advirtió que diez países africanos se consideran de alto riesgo de sufrir brotes debido a la movilidad regional y a las deficiencias en la vigilancia y la capacidad de diagnóstico. “El retraso en la detección del brote significa que ahora estamos intentando frenar una epidemia que se propaga con rapidez”, concluyó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

