La fotógrafa Angel Fux, especializada en astrofotografía, ha alcanzado un nuevo hito al ser la primera persona en capturar el doble arco de la Vía Láctea. Para lograr esta impresionante imagen, Fux ascendió a más de 4.200 metros en los Alpes, enfrentándose a condiciones extremas que incluso llamaron la atención de la NASA. Esta hazaña no solo destaca su habilidad como fotógrafa, sino también su valentía y preparación ante un reto técnico sin precedentes.
Las condiciones infernales en las que trabajó no fueron fáciles. Fux tuvo que prepararse durante meses para soportar temperaturas de hasta -28ºC, cornisas heladas y fuertes rachas de viento. La fotógrafa no solo buscaba una imagen impresionante, sino que también quería superar su propio récord de altitud, ya que en 2025 había subido a 3.100 metros en el Gornergrat. La cima elegida, el Dent d’Hérens, es un lugar poco visitado por fotógrafos, especialmente en invierno y de noche.
Con la ayuda de un guía de montaña profesional, Richard Lehner, y su hijo Arnaud, Fux dedicó seis meses a planificar la logística y estudiar cómo afrontar esta aventura. La joven fotógrafa explica en su web cómo su búsqueda de cielos oscuros ha crecido a lo largo de los años. En su expedición, tenía claro que quería capturar un momento único: el doble arco de la Vía Láctea, un fenómeno que ocurre solo una vez al año en el hemisferio norte.
Después de meses de preparación, Fux utilizó un equipo especializado, incluyendo una cámara Nikon Z6 II adaptada para astrofotografía. A pesar de enfrentar problemas técnicos por el frío, logró capturar la imagen. Ni los mejores móviles podrían haber inmortalizado este momento, ya que están diseñados para funcionar en un rango de temperatura específico. Según Fux, la calidad de las cámaras de los teléfonos no podría igualar la de su equipo, especialmente en esas condiciones extremas.
Finalmente, tras varias horas de fotografía y 40 horas de procesamiento de imágenes, Fux logró su objetivo. Además de fotografiar el doble arco, se encontró con una sorpresa: el Gegenschein, un brillo tenue del cielo nocturno que rara vez se captura. Esta experiencia no solo marca un logro personal para Fux, sino que también resalta la dedicación y el esfuerzo necesarios para alcanzar metas extraordinarias en la fotografía de paisajes nocturnos.


