El nuevo titular de Seguridad Pública, Martín Arrau, inicia su gestión con una agenda de 15 proyectos priorizados por el Senado, en medio de una evaluación negativa de su predecesora, Trinidad Steinert. A solo 12 días de la Cuenta Pública del 1 de junio, Arrau deberá lidiar con relaciones institucionales complicadas con el Congreso y el Ministerio Público, así como con las exigencias de una crisis de seguridad creciente.
El nombramiento de Arrau, exministro de Obras Públicas, marca el cambio de gabinete más ágil desde el retorno a la democracia. La gestión de Steinert estuvo marcada por la tensión con el Congreso y la falta de una hoja de ruta clara, lo que llevó a una interpelación por parte de la oposición para que explicara el plan de seguridad del Gobierno. Aunque había presentado un “Plan de Seguridad Pública en tiempos de emergencia 2026-2031”, los parlamentarios reclamaron por la falta de plazos y recursos concretos.

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La situación ha llevado al Senado y a la Cámara a presentar al Presidente Kast una propuesta de seguridad integral que prioriza 15 proyectos de ley. La presidenta del Senado, Paulina Núñez, enfatizó que la seguridad debe ser un eje central de la Cuenta Pública y que esperan recibir “señales claras” sobre los plazos y recursos necesarios. Entre los proyectos destacados se encuentran la modernización de Carabineros y el Subsistema de Inteligencia Económica contra el Crimen Organizado.
Arrau hereda una carpeta legislativa exigente que incluye iniciativas para aumentar las remuneraciones de quienes ingresan a la Escuela de Formación de Carabineros y cambios en la persecución de drogas. Su primera gran prueba será la Cuenta Pública del 1 de junio, donde se espera que el Gobierno priorice los 15 proyectos del Senado, una evaluación que recaerá sobre sus hombros si no se presentan planes robustos.
La presidenta del Senado ha valorado este cambio ministerial como una respuesta a las exigencias de la ciudadanía, destacando la importancia de fortalecer la conducción en un área tan sensible como la seguridad pública. La colaboración entre los poderes del Estado y la urgencia por resultados concretos son aspectos críticos que Arrau deberá abordar en su nueva gestión.

