La bacteria Helicobacter pylori se ha convertido en un problema creciente en España, donde entre el 50 y el 60% de la población adulta está infectada. Esto supera las cifras globales y europeas, lo que refleja una mayor detección gracias a métodos diagnósticos más accesibles. Pilar Esteban, experta en Aparato Digestivo, subraya que el aumento en diagnósticos se debe a una mejor identificación de casos que antes pasaban desapercibidos.
Sin embargo, la situación es preocupante debido a las resistencias antibióticas que han ido en aumento en la última década. La resistencia a la claritromicina supera el 20-25%, y a metronidazol, el 25-35%. Esto ha llevado a que los esquemas de erradicación convencionales presenten tasas de fracaso entre el 20 y el 35% en el primer intento, lo que ha llevado a las guías europeas a recomendar nuevos enfoques de tratamiento.

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Por otro lado, los efectos adversos de los tratamientos, como náuseas y alteraciones gastrointestinales, pueden llevar a los pacientes a abandonar el tratamiento. Esteban destaca la importancia de la microbiota intestinal y recomienda la co-administración de probióticos para mitigar estos efectos, pues los antibióticos no solo afectan a H. pylori, sino también a las bacterias beneficiosas del intestino.
La relación entre Helicobacter pylori y el desarrollo de cáncer gástrico también es alarmante. Un estudio revela que el 76% de los casos de cáncer gástrico podrían atribuirse a esta bacteria. La erradicación de la infección puede reducir el riesgo de adenocarcinoma gástrico en un 30-50%, lo que resalta la urgencia de abordar esta infección de forma activa.
Esteban señala que los retos son claros: la vigilancia de resistencias, la identificación temprana de pacientes en riesgo, y la educación sanitaria son fundamentales. La falta de conocimiento sobre H. pylori en la población general es un desafío que debe ser superado para mejorar la salud digestiva de la sociedad.

