Bjarne Stroustrup, reconocido como el creador del lenguaje de programación C++, ha compartido sus reflexiones sobre la percepción de los lenguajes de programación en la industria. Según Stroustrup, hay dos tipos de lenguajes: aquellos de los que la gente se queja y aquellos que nadie usa. Esta afirmación resalta la complejidad inherente a los lenguajes que han demostrado ser exitosos y ampliamente adoptados, como C++, Java y Python.
En un contexto donde la integración de la inteligencia artificial y las bibliotecas modernas buscan simplificar el desarrollo, Stroustrup sostiene que la complejidad es necesaria. La elección de un lenguaje de programación debería depender de la necesidad de control que se requiera en un proyecto, lo que lleva a la división de los lenguajes en dos categorías principales. Los lenguajes más quejados son aquellos que ofrecen una mayor utilidad en la industria.

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Stroustrup también ha enfatizado que, aunque C++ no sea el lenguaje más fácil de aprender, su versatilidad lo convierte en una herramienta valiosa para el desarrollo de sistemas a gran escala. La percepción de que C++ es complicado se debe a su rica funcionalidad, que contrasta con lenguajes más simples, los cuales pueden carecer de capacidades críticas debido a su dependencia de bibliotecas externas.
El creador de C++ concluye que la perfección es enemiga de la utilidad. Aquellos lenguajes que son considerados perfectos tienden a estar limitados a contextos académicos o experimentales, mientras que los más utilizados, aunque criticados, responden a las demandas reales de la industria. Esta visión invita a los desarrolladores a reflexionar sobre la relación entre quejas y el valor real que un lenguaje puede aportar a un proyecto.

