Durante la Feria Internacional del Aire y del Espacio (FIDAE) 2026, dos cazas F-35 Lightning II de Estados Unidos realizaron exhibiciones junto a la Fuerza Aérea de Chile (FACh). La presencia de estas aeronaves en Santiago ha reavivado el debate sobre el futuro de la aviación militar en la región. A pesar de ser una de las naciones con mayor fortaleza aérea en Sudamérica, la necesidad de modernizar la flota chilena se vuelve inminente, especialmente tras las recientes compras de F-16 por parte de Argentina y Perú, que ya cuenta con 46 ejemplares de estos cazas.
El F-35, desarrollado por Lockheed Martin, es un avión de combate de quinta generación y se considera uno de los cazas más avanzados del mundo. Su principal ventaja radica en su capacidad furtiva, que le permite reducir su detección por radares enemigos. Además, integra sensores avanzados, sistemas de guerra electrónica y procesamiento de datos en tiempo real, lo que mejora la comunicación y detección de amenazas durante las operaciones.

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En contraste, los F-16, que actualmente opera Chile, son cazas de cuarta generación y aunque han sido modernizados, su diseño original data de los años 70 y carece de capacidades furtivas. El F-16 Block 70 puede alcanzar aproximadamente Mach 2, siendo altamente maniobrable, mientras que el F-35 alcanza cerca de Mach 1.6, priorizando la estabilidad y el combate a larga distancia.
La discusión sobre la compra de F-35 toma fuerza en el contexto de la modernización militar en Sudamérica, donde Argentina ha confirmado la compra de 24 F-16 y Perú ha adquirido 12 nuevos cazas. Los expertos interpretan la participación de los F-35 en la FIDAE como una señal de interés de Estados Unidos hacia Chile. Aunque el costo de cada F-35 podría superar los 200 millones de dólares si se incluyen sistemas de apoyo y mantenimiento, no hay confirmación oficial sobre negociaciones para incorporar este modelo a la FACh.

