Casku 3D ha logrado reducir el tiempo de tratamiento de asimetría craneal infantil de 8 meses a solo 2-5 meses gracias a su innovador uso de escaneo e impresión 3D. Esta startup chilena, constituida en julio de 2024, busca democratizar el acceso a órtesis personalizadas, un servicio esencial dado que aproximadamente 20% de los niños presentan deformidades craneales de este tipo. Este avance no solo mejora la salud infantil, sino que también optimiza el tiempo clínico en un 60%. El equipo detrás de Casku 3D está compuesto por profesionales de diversas áreas, incluyendo a Patricio Martínez, un osteópata pediátrico; Daniela Retamales, directora de la Fundación Prótesis 3D; y Matías Hurtado, un diseñador industrial. La combinación de estas habilidades es clave para el éxito de la startup, que muestra cómo la tecnología puede superar barreras geográficas en el acceso a tratamientos médicos. El proceso de Casku 3D se distingue de los métodos tradicionales que utilizan moldes de yeso. En su lugar, emplean un flujo digital que incluye un escaneo 3D sin contacto para capturar la forma craneal, seguido de un diseño digital adaptado al crecimiento del niño y la impresión 3D de la órtesis con materiales biocompatibles. Este enfoque permite a Casku operar en cinco ciudades chilenas, incluyendo Santiago y Concepción, lo que amplía su cobertura territorial. El modelo de negocio de Casku 3D se enfoca en la colaboración con pediatras y otros profesionales de la salud, en lugar de depender únicamente del marketing directo al consumidor. De esta manera, la startup busca crear una red de aliados clínicos, lo que se traduce en un mayor volumen de casos y un impacto positivo en la comunidad. Con esto, Casku 3D se posiciona como un pionero en el sector de la salud infantil en LATAM, ofreciendo un servicio necesario en un mercado en crecimiento.


