Cuatro naves espaciales han confirmado la detección de la ráfaga solar más larga jamás registrada, que se extendió por 19 días, desde el 21 de agosto hasta el 9 de septiembre de 2025. Anteriormente, el récord era de solo 5 días. Este fenómeno fue detallado en un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letter.
La ráfaga fue inicialmente detectada por el Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA), cuyo objetivo es estudiar los polos y los vientos solares desde una distancia cercana. Aunque no era la primera ráfaga solar que observaba, esta tenía características únicas. Doce días después, las naves Wind y Parker Solar Probe, ambas de la NASA, confirmaron los hallazgos, seguidas por la STEREO-A.

Japón descubre un cuerpo con atmósfera cerca de Plutón
Se trata de un estallido solar tipo IV, que ocurre cuando los electrones quedan atrapados en el campo magnético del Sol, girando en espiral y generando radiación electromagnética. A diferencia de otros fenómenos solares, este tipo de estallidos no libera plasma ni partículas cargadas, lo que significa que no representan un peligro para las telecomunicaciones en la Tierra.
El estudio también sugiere que este fenómeno pudo estar relacionado con tres eyecciones de masa coronal, que alimentaron el estallido de radio. Estas eyecciones son liberaciones abruptas de plasma que ocurren en la corona solar cuando se acumula energía, y en este caso, proporcionaron los electrones necesarios para mantener la ráfaga durante tanto tiempo.
Este descubrimiento es crucial para comprender mejor el funcionamiento del Sol, cuyos ciclos de actividad influyen en fenómenos que sí pueden afectar a la Tierra, como los vientos solares. Analizar el rastro dejado por esta ráfaga puede ofrecer información valiosa similar a la que obtienen los paleontólogos al estudiar los restos de dinosaurios.

