El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo el martes una tensa conversación con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que reflejó sus diferentes posiciones sobre cómo proceder con la guerra contra Irán. Durante la llamada, que duró casi una hora, Trump informó a Netanyahu sobre los esfuerzos para crear una “carta de intenciones” que ambas partes firmarían para poner fin formalmente al conflicto.
Trump propuso un período de 30 días de negociaciones sobre temas críticos, incluyendo el programa nuclear iraní y la apertura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, Netanyahu, quien estaba “ardiendo de rabia” tras la conversación, se mostró escéptico ante las negociaciones y abogó por reanudar los ataques para debilitar al régimen de Teherán.

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Según fuentes cercanas, los dos líderes no lograron acordar un camino a seguir. Mientras Netanyahu se oponía a cualquier retraso en las acciones militares, Trump parecía inclinarse hacia una solución diplomática, afirmando que “hará lo que yo quiera que haga”. Esta conversación no fue la primera entre ambos en días recientes, ya que el domingo anterior también habían discutido sobre posibles ataques selectivos contra Irán.
Sin embargo, un día después, Trump anunció la suspensión de estas ofensivas, a petición de sus aliados en el Golfo. Este cambio de dirección generó frustración en Netanyahu, quien argumentó que demorar los ataques solo beneficiaría a los iraníes. A pesar de la presión israelí, Trump continúa impulsando un acuerdo diplomático, insistiendo en que es crucial dar un poco más de tiempo a la diplomacia para evitar acciones más severas.

