El océano Pacífico ecuatorial presenta extensas áreas con temperaturas superficiales muy superiores a lo normal, lo que ha encendido las alarmas climáticas ante el posible desarrollo de un nuevo evento El Niño durante 2026. El más reciente boletín del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) advierte que las probabilidades de un escenario cálido tipo El Niño siguen aumentando para los próximos meses, mientras el océano y la atmósfera muestran un comportamiento cada vez más alineado con esta fase.
Durante marzo de 2026, la temperatura superficial del mar mostró un claro calentamiento frente a Ecuador y Perú, mientras el Pacífico Central se acercó a valores normales. Además, el boletín destaca la presencia de ondas Kelvin cálidas avanzando bajo la superficie del océano, que suelen anticipar cambios importantes en el Pacífico ecuatorial. Los indicadores oceánicos y atmosféricos apuntan a una transición progresiva hacia un escenario cálido durante el invierno y primavera de 2026, con un 61% de probabilidad de condiciones cálidas entre mayo y julio.

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El informe también subraya que las anomalías cálidas ya alcanzan hasta 4 °C sobre lo normal en algunas zonas del Pacífico, una señal clave, ya que muchos cambios relevantes inician primero en las profundidades antes de reflejarse en la atmósfera. Sin embargo, la atmósfera también comienza a responder. El Índice de Oscilación del Sur (IOS) registró valores negativos durante abril, alcanzando umbrales típicos asociados a El Niño, lo que indica un acoplamiento progresivo entre océano y atmósfera.
Las proyecciones climáticas para América Latina son preocupantes. Según CIIFEN, entre mayo y julio podrían registrarse temperaturas sobre lo normal en sectores de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y gran parte del centro y norte de Chile. Sin embargo, el panorama de precipitaciones presenta incertidumbres, con lluvias sobre lo normal en Colombia, Ecuador y norte de Perú, mientras otras áreas podrían mantenerse más secas de lo habitual. Los expertos advierten que cada evento de El Niño es distinto, lo que hace que los efectos en Chile aún sean inciertos.

