La Armada de Estados Unidos ha confirmado el despliegue del portaaviones nuclear USS Nimitz en el Caribe, intensificando la presión sobre Cuba. Esta maniobra coincide con la posible acusación judicial de Washington contra Raúl Castro por delitos de asesinato, lo que añade un contexto de tensión geopolítica en la región.
El Comando Sur estadounidense, encargado de las operaciones en Latinoamérica, dio la bienvenida al grupo de ataque del Nimitz, destacando su maxima expresión de alistamiento y presencia en las aguas caribeñas. En su mensaje, el Comando Sur enfatizó que el USS Nimitz y su grupo de ataque constituyen una fuerza con un alcance y letalidad inigualables.

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Este despliegue no es un evento aislado. A finales del año pasado, el USS Gerald Ford ya había sido enviado al Caribe, donde participó en operaciones relevantes, incluyendo la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro. Además, el USS Nimitz había apoyado previamente a operaciones contra Irán y el Estado Islámico en el pasado reciente.
El Nimitz, tras su regreso a puerto en diciembre, se dirigió hacia el sur, realizando ejercicios con las fuerzas navales de varios países latinoamericanos, como México, Colombia y Brasil. Este despliegue reafirma la estrategia militar de Estados Unidos en la región, en un momento donde las relaciones con Cuba son especialmente delicadas.

