El fundador de Mango, Isak Andic, falleció en diciembre de 2024 tras caer al vacío en las cuevas de Montserrat, Barcelona. Su hijo, Jonathan Andic, quien lo acompañaba, fue el único testigo y dio la alerta a los equipos de emergencia, pero no se pudo hacer nada por su padre.
Inicialmente, la muerte fue considerada accidental, sin embargo, tras investigaciones posteriores, el caso fue reabierto. Ahora, Jonathan enfrenta cargos por homicidio, lo que ha sorprendido a la familia que lo había apoyado incondicionalmente.

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En su declaración a los Mossos d’Esquadra, Jonathan afirmó que él caminaba por delante de su padre cuando escuchó un desprendimiento de piedras, lo que le hizo girarse y darse cuenta de que su padre había resbalado. Aseguró que Isak no tenía problemas de salud previos que pudieran haber contribuido a su caída.
A pesar del apoyo familiar, el Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell reabrió la investigación el 4 de marzo de 2025. Jonathan ha sido interrogado en múltiples ocasiones, y en una de sus declaraciones, estuvo más de tres horas respondiendo preguntas. Ocho meses después, fue formalmente investigado por homicidio y finalmente detenido por la policía.
La situación ha generado un gran revuelo en los medios, dado el impacto que tenía Isak Andic como empresario y fundador de una de las marcas más reconocidas del mundo de la moda. Ahora, su hijo Jonathan se enfrenta a consecuencias legales graves mientras la familia navega por este complicado momento.

