Manifestantes indígenas y campesinos protagonizaron serios incidentes en el centro de La Paz, Bolivia, lanzando piedras y petardos contra fuerzas de orden. Los desmanes incluyeron saqueos en tiendas y destrozos en el edificio del TDJ y estaciones de teleféricos, lo que llevó a la empresa estatal Mi Teleférico a suspender sus servicios. El país vive una crisis social marcada por bloqueos de carreteras y movilizaciones contra el gobierno de Rodrigo Paz, acusado de implementar medidas económicas impopulares.
Durante la tarde del pasado lunes, los manifestantes cercaron las calles aledañas a la plaza Murillo, donde se encuentran las sedes del Gobierno y el Parlamento. Enfrentamientos estallaron cuando los agentes antimotines intentaron contener a la multitud, que respondió lanzando piedras y fuegos artificiales. En medio de la refriega, un grupo de personas arrancó las puertas de un edificio privado para usarlas como protección y encendieron fogatas con objetos saqueados.

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El ataque no se limitó a las calles; un grupo de manifestantes irrumpió en el edificio del TDJ, destruyendo y robando muebles, mientras otros apedreaban otro ingreso a los juzgados. Las estaciones de teleféricos que conectan La Paz con El Alto también sufrieron graves daños, siendo la más afectada una parada en el centro histórico. El ataque a la infraestructura provocó que la empresa estatal Mi Teleférico suspendiera temporalmente sus servicios.
La Defensoría del Pueblo ha informado que, entre el 12 y el 18 de mayo, se registraron 15 casos de agresiones contra periodistas durante la cobertura de estos conflictos. El gobierno de Paz, que lleva seis meses en el poder, ha señalado a Morales como el promotor de estas movilizaciones, acusándolo de intentar volver al poder en medio de esta crisis.

