La escalada de protestas y bloqueos de caminos en Bolivia ha generado una situación de alta tensión en el país. Un reciente operativo de las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana resultó en la detención de 47 manifestantes, mientras que cinco personas sufrieron heridas severas, incluyendo traumas faciales y oculares. Las manifestaciones exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz y han dejado a las principales ciudades del país desabastecidas de combustible y oxígeno medicinal.
Las protestas se concentraron principalmente en la ciudad de El Alto y en el sector de Lipari, al sur de La Paz, donde las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. El operativo, denominado “Corredor Humanitario”, involucró a aproximadamente 2.500 efectivos policiales y 1.000 militares, logrando la liberación parcial de las rutas.

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La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno de Estados Unidos también se pronunció sobre la situación, advirtiendo que los disturbios han creado una crisis humanitaria que ha provocado escasez de medicamentos, alimentos y combustible. En su comunicado, condenó las acciones destinadas a desestabilizar al gobierno democráticamente electo de Paz, apoyando sus esfuerzos para restaurar el orden y la estabilidad en el país.
En respuesta a la crisis, el gobierno boliviano ha convocado a varias organizaciones sociales para intentar frenar la parálisis vial y las protestas que han causado tres fallecimientos por falta de insumos médicos. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, ha invitado a la Federación de Campesinos de La Paz “Tupac Katari” y otras organizaciones a dialogar y encontrar soluciones a las necesidades de la población en El Alto.

