La menopausia es una etapa única para cada mujer, y aunque hay muchas dudas sobre la terapia hormonal, existe un consenso médico claro sobre cuándo es el mejor momento para comenzar este tratamiento. Según la doctora Natalia Gennaro, ginecóloga con más de 25 años de experiencia, la clave está en lo que se denomina ventana de oportunidad terapéutica. Esta ventana se refiere a los primeros 10 años tras el inicio de la menopausia, donde las mujeres menores de 60 años que comienzan la terapia hormonal son las que más se beneficiarán de sus efectos positivos.
Durante estos primeros años, la terapia hormonal puede mejorar significativamente la calidad de vida de las mujeres. Gennaro explica que numerosos estudios han demostrado que, al administrar el tratamiento en este periodo, no solo se reducen los síntomas vasomotores como los sofocos y sudores nocturnos, sino que también hay una disminución en el riesgo cardiovascular y una mejora en la salud ósea. De hecho, los datos indican que el tratamiento hormonal reduce la mortalidad por todas las causas.

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Cabe destacar que, al iniciar la terapia en esta ventana, las mujeres también pueden disfrutar de beneficios secundarios como la mejora de la sequedad vaginal, la tersura de la piel y la prevención de enfermedades neurodegenerativas. Aunque no hay indicaciones para tratar estos síntomas específicos con terapia hormonal, los efectos positivos son innegables, según la ginecóloga.
Además, es importante mencionar que no es necesario esperar a la menopausia definitiva para comenzar con la terapia. La doctora Mary Claire Haver, autora de La nueva menopausia, sostiene que se puede iniciar la terapia hormonal en cualquier momento del viaje menopáusico, especialmente si los síntomas afectan la calidad de vida. Esto significa que las mujeres pueden beneficiarse de la terapia hormonal incluso durante la perimenopausia.
Finalmente, aunque algunas mujeres pueden continuar con la terapia hormonal después de los 60 años, el seguimiento debe ser más estricto. Según Gennaro, lo esencial es evaluar continuamente los riesgos y beneficios del tratamiento, adaptándolo a las necesidades de cada mujer. Como concluye la doctora, “la menopausia no es una enfermedad, pero merece un tratamiento por sus síntomas”.

