El domingo 22 de mayo de 1960, a las 15:11 horas, un violento terremoto comenzó a sacudir la zona centro-sur de Chile. Con epicentro en Valdivia, a 25 kilómetros de profundidad, el movimiento duró aproximadamente siete minutos y alcanzó una magnitud de 9.5, convirtiéndose en el mayor terremoto registrado en la historia. Este devastador evento provocó cerca de 2.000 muertos, 3.000 heridos y 2 millones de damnificados, y dejó lecciones que ayudaron a avanzar en la ciencia, la ingeniería y la prevención. A pesar de su magnitud, la ciencia de la época no contaba con herramientas suficientes para comprender el fenómeno. Los sismógrafos en Chile no pudieron registrar la magnitud exacta debido a su saturación. Según el geofísico de la Universidad de Chile, Sergio Ruiz, “no estaban hechos para registrar un evento de gran tamaño a distancias cortas”. Aunque otros países pudieron registrarlo, aún no existía una escala capaz de medirlo con precisión, utilizando en su lugar la obsoleta escala de Richter, que lo clasificaba como 8.5. La falta de comprensión sobre la causa del terremoto llevó a investigaciones que buscaron una falla superficial similar a la de San Andreas en California, pero no la encontraron. En cambio, la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana fue identificada como la causa, un proceso que ocurre lentamente durante décadas y que, de repente, libera presión, provocando terremotos y tsunamis. El impacto del terremoto de Valdivia fue desastroso, no solo a nivel local. Un tsunami asociado dejó olas de más de 10 metros que atravesaron el océano Pacífico, causando destrucción y muertes en Japón, Filipinas, Hawai y la costa oeste de EE.UU. Este evento también impulsó la necesidad de mejorar las normas de construcción en Chile y coordinó sistemas de emergencia internacionales, mejorando el Pacific Tsunami Warning System para evitar futuras tragedias.
El terremoto de Valdivia: 63 años del mayor sismo registrado
Conmemoramos el 22 de mayo de 1960, el terremoto más fuerte de la historia en Valdivia.


