Las autoridades rusas denunciaron un nuevo ataque de un dron ucraniano contra la central nuclear de Zaporiyia, que se encuentra bajo control ruso. Este ataque se dirigió a la subestación de Raduga, donde la aeronave no tripulada fue derribada en las cercanías de la instalación. Afortunadamente, no se registraron detonaciones ni daños, según comunicó la planta a través de sus redes sociales.
Además, se reportaron ataques de artillería ucraniana contra el taller de transportes de la central, aunque también sin causar víctimas. A pesar de los daños en la cubierta del edificio y en varios autobuses de transporte del personal, la planta continúa operando con normalidad. “No ha habido ninguna violación de las condiciones de funcionamiento seguro”, afirmaron las autoridades.

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Este ataque marca el segundo día consecutivo de ofensivas sobre la instalación, considerada como la mayor central nuclear de Europa. Las autoridades de la planta advirtieron que estos ataques son inaceptables desde el punto de vista de la seguridad nuclear y de la radiación.
En un contexto paralelo, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, destacó el creciente alcance de las capacidades armamentísticas de su país, refiriéndose a un reciente ataque en la región de Moscú que resultó en la muerte de tres personas. Zelensky enfatizó que esto es una clara señal para que nadie se atreva a pelear con Ucrania, subrayando la importancia de estos desarrollos en el actual conflicto.

