Lo que alguna vez fue aventura y asombro en el mundo Star Wars, hoy parece una cadena de montaje emocionalmente eficiente. La nueva película ‘The Mandalorian and Grogu’ no es el problema, sino el síntoma de un modelo donde todo debe estar conectado y, sobre todo, permanentemente vendiéndose. “¿Qué necesidad había de abandonarlos para hacer una película de tamaña pobreza cinematográfica?”, escribe el crítico Cristián Briones.
Desde hace 30 años, críticos como David Thomson y Susan Sontag han señalado la decadencia en la calidad del cine, atribuida a factores como la mercadotecnia y el control corporativo. ‘Star Wars’ ha sido fundamental en la narrativa moderna de Hollywood, pero sus éxitos también han influido negativamente en la industria, transformando el fandom en un fenómeno cultural que se aleja de la autoría original.

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La adquisición de Lucasfilm por Disney hace 14 años marcó un cambio hacia una corporación enfocada en la venta de productos en lugar de la creación artística. A lo largo de los años, Star Wars ha lanzado múltiples películas y series, pero el verdadero potencial de historias como el Mandaloriano se ha visto eclipsado por la necesidad de mantener a los suscriptores y generar ingresos.
‘The Mandalorian and Grogu’ es una extensión de la serie original, pero su enfoque en la conexión con el canon de Star Wars ha limitado su capacidad para contar una historia significativa. Mientras que la serie logró desarrollar a sus personajes, la película parece más interesada en cumplir con las expectativas corporativas que en ofrecer una narrativa emocionalmente resonante. El estado actual de la industria parece ser un camino sin rumbo, donde las necesidades del fandom chocan con el deseo de una apreciación genuina del cine.

