Cada vez existen más evidencias de que, además de la calidad de la dieta, es sumamente importante cuándo ingerimos los alimentos. El ritmo circadiano, el ciclo natural de sueño-vigilia, desempeña un papel fundamental en la regulación de la función cardiovascular y metabólica. Mantenerlo sincronizado debe convertirse en una prioridad, especialmente para quienes están en riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Una investigación de la Northwestern University (Illinois, EE.UU.) sugiere que sincronizar el ayuno nocturno con el ciclo natural de sueño-vigilia puede mejorar notablemente la salud. Los resultados, publicados en Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, indican que los adultos de mediana edad y mayores con riesgo elevado de enfermedades cardiometabólicas se benefician de prolongar el ayuno nocturno en aproximadamente dos horas y de no comer tres horas antes de acostarse.

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Estos cambios resultaron en mejoras cuantificables en los marcadores cardíacos y metabólicos durante el sueño y el día siguiente. La Dra. Daniela Grimaldi explica que sincronizar el periodo de ayuno con los ritmos naturales puede mejorar la coordinación entre el corazón, el metabolismo y el sueño, lo que protege la salud cardiovascular. La Dra. Phyllis Zee también enfatiza la relevancia del momento en que se come en relación con el sueño para obtener beneficios fisiológicos.
Los hallazgos muestran que quienes dejaron de comer tres horas antes de acostarse y prolongaron el ayuno nocturno entre 13 y 16 horas experimentaron una disminución del 3,5 % en la presión arterial nocturna y una reducción del 5 % en la frecuencia cardíaca. Estos cambios reflejan un patrón diario más saludable, asociado con una mejor salud cardiovascular. Además, los participantes mostraron mejoras en el control del azúcar en sangre, sugiriendo una respuesta más eficaz del páncreas y niveles de azúcar más estables.
