El posible retorno del Reino Unido a la Unión Europea, tras diez años del Brexit, se ha convertido en un tema divisivo entre los aspirantes a suceder al primer ministro, Keir Starmer, quien atraviesa un momento crítico en su liderazgo.
El exministro de Sanidad, Wes Streeting, ha sido claro al calificar el Brexit como un “error catastrófico” y aboga por un regreso a la UE. En un reciente acto interno del partido, Streeting afirmó: “El futuro del Reino Unido está en Europa”, y expresó su deseo de que el país vuelva a la unión en algún momento.

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Por otro lado, el alcalde de Manchester, Andy Burnham, ha adoptado una postura más escéptica. En un foro de inversores, Burnham mencionó que respeta el referéndum del Brexit y que “lo último que deberíamos hacer es volver a esa discusión”. Esta diferencia de opiniones refleja la complejidad de las posturas dentro del partido laborista, especialmente considerando que su base electoral en el norte de Inglaterra votó mayoritariamente por salir de la UE.
La pugna entre Streeting y Burnham no es nueva; recuerda las divisiones internas que el laborismo enfrentó durante el referéndum de 2016. El viceprimer ministro, David Lammy, ha advertido que una “guerra fratricida” sobre el retorno a la UE no es lo que el partido necesita, alertando que esto podría beneficiar a partidos como Reform UK, que han ganado terreno en las encuestas.
En Bruselas, la portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, se ha mantenido cauta respecto a un posible retorno, indicando que aún no es el momento de especular sobre la membresía británica. Starmer, por su parte, ha evitado pronunciarse sobre el regreso a la UE, señalando que el enfoque debe estar en la próxima cumbre entre la UE y el Reino Unido, un paso crucial para fortalecer las relaciones bilaterales.

