El síndrome de intestino irritable, comúnmente conocido como colon irritable, afecta a aproximadamente el 11% de la población mundial. Sin embargo, solo un 30% de las personas diagnosticadas busca atención médica, dejando potencialmente millones de casos sin identificar. Esta afección, que provoca síntomas como calambres, dolor abdominal y alteraciones en el tránsito intestinal, a menudo genera confusión entre los pacientes, quienes se ven bombardeados por información no profesional en redes sociales sobre curas milagrosas.
La Dra. Trisha Pasricha, gastroenteróloga de la Universidad de Harvard, ha advertido que muchos de estos tratamientos populares carecen de respaldo científico. En su columna en el Washington Post, destaca que el colon irritable es un trastorno bien estudiado, con cambios moleculares y celulares en el intestino que requieren un enfoque médico serio. Es frustrante para los profesionales de la salud que algunos pacientes se sientan desalentados por la falta de diagnóstico claro y recurran a soluciones no probadas.

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Es importante señalar que los resultados normales en pruebas clínicas, como análisis de sangre o colonoscopias, no indican la ausencia de problemas intestinales. La Dra. Pasricha explica que muchas veces, los nervios del intestino son hipersensibles, lo que puede causar dolor y malestar. Por lo tanto, los tratamientos deben centrarse en la señalización del dolor y en regular la velocidad del tránsito intestinal.
Entre los tratamientos efectivos, la Dra. Pasricha menciona el uso de fibra soluble, como la cáscara de psyllium, que ha mostrado mejorar significativamente los síntomas en comparación con la fibra insoluble. También sugiere una dieta baja en FODMAP a corto plazo, que consiste en identificar y evitar alimentos específicos que desencadenan síntomas. Además, el uso de menta, ya sea en infusión o en cápsulas de aceite, ha sido recomendado para aliviar síntomas leves. Para los casos más severos, se dispone de fármacos que deben ser indicados por un profesional de la salud, como la rifaximina o antidepresivos tricíclicos, que actúan sobre la señalización nerviosa del intestino.
La Dra. Pasricha concluye que es fundamental que quienes padecen colon irritable consulten con un gastroenterólogo para explorar opciones de tratamiento adecuadas y evitar que su condición siga sin control. Nadie debería sufrir sin la posibilidad de alivio.

