Un reciente estudio internacional ha revelado que el linfoma difuso de células B grandes (LBDCG), el cáncer de la sangre más común en adultos, presenta una mortalidad significativamente mayor en mujeres que en hombres. Este hallazgo, que desafía creencias establecidas, pone de relieve la importancia de considerar la perspectiva de género en la investigación clínica. Según el director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, Ari Melnick, la inestabilidad del cromosoma X, consecuencia de mutaciones en los genes SPEN y NOTCH2, podría ser la causa principal de esta diferencia en mortalidad.
El LBDCG representa aproximadamente el 30% de los casos de linfoma no Hodgkin en adultos, con unos 3.000 nuevos diagnósticos anuales en España. Aunque la quimioinmunoterapia ha mejorado la supervivencia a más del 50%, los investigadores encontraron que las mujeres con alteraciones en los genes SPEN y NOTCH2 tienen un riesgo de mortalidad más de cuatro veces superior al de sus contrapartes masculinos. Este descubrimiento invita a cuestionar la falta de consideración del sexo como un factor determinante en la supervivencia de esta enfermedad.

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A pesar de que la biología subyacente a estas diferencias no depende de las hormonas femeninas, el equipo de investigación ha enfatizado que es necesario un mayor enfoque en la inestabilidad del cromosoma X en otros tumores. Esto podría abrir la puerta a nuevas estrategias terapéuticas, ya que algunos fármacos que bloquean mecanismos de estimulación inmunológica han mostrado ser más eficaces en células tumorales femeninas. Esto sugiere que las mujeres con LBDCG podrían beneficiarse de tratamientos específicos, lo que subraya la necesidad de diseñar ensayos clínicos inclusivos.
Finalmente, el estudio también redefine el origen de este tipo de linfoma, sugiriendo que podría surgir a partir de células asociadas a la edad y enfermedades autoinmunes, en lugar de los centros de respuesta activa del sistema inmunitario. Este enfoque renovado resalta la complejidad de la investigación en cáncer y la urgencia de integrar la perspectiva de género en los ensayos clínicos.

