La preocupación por el cáncer ginecológico en Chile es alarmante. A pesar de las herramientas de detección temprana y la vacunación, el cáncer cervicouterino causa más de 500 muertes anuales. Además, el cáncer de ovario y endometrio suelen avanzar sin señales evidentes en sus etapas iniciales, lo que a menudo resulta en diagnósticos tardíos.
Según datos de Globocan, el cáncer de mama es el más frecuente en mujeres chilenas, con aproximadamente 5.640 nuevos diagnósticos al año, siendo la principal causa de muerte oncológica femenina, con un estimado de 1.775 fallecimientos en 2022. En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, los especialistas insisten en la necesidad de reforzar la prevención y no postergar los controles médicos.

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“La detección precoz sigue siendo la herramienta más potente para cambiar el pronóstico de estas enfermedades”, afirma la Dra. Carmen Gamboa, oncóloga de Oncomeds. Destaca que muchas pacientes solo consultan cuando los síntomas llevan meses de evolución, ya que a menudo se confunden con molestias cotidianas.
Entre las recomendaciones preventivas, los especialistas de Oncomeds sugieren realizar una mamografía anual después de los 40 años para detectar irregularidades en los tejidos antes de que sean palpables. Además, la prevención del cáncer cérvico-uterino debe comenzar con la vacunación contra el VPH entre los 9 y 14 años, seguida del PAP entre los 25 y 64 años.
Para el cáncer de ovario y endometrio, se deben prestar atención a síntomas como distensión abdominal persistente, molestias abdominales o sangrados fuera del ciclo menstrual, ya que la consulta oportuna puede mejorar radicalmente el pronóstico, concluye la Dra. Gamboa. En un contexto donde el cáncer es una de las principales causas de mortalidad femenina en Chile, la prevención y los chequeos periódicos son clave para reducir estas cifras.

