La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, se encuentra en el centro de la controversia tras revelarse que omitió en su declaración oficial participaciones en tres sociedades. Un reportaje de Fastcheck.cl expone que estas incluyen una consultora familiar, una firma tecnológica en Estados Unidos y una asociación de propietarios en el extranjero. Este hecho ha generado dudas sobre la transparencia en las declaraciones de intereses de los miembros del gabinete.
Lincolao, al ser confrontada por el reportaje, defendió su posición al mencionar que “los otros ministros me dijeron que ellos no habían puesto cosas de ese tipo”. Esto ha llevado a diputados de oposición a oficiar a toda la primera línea del Gobierno, buscando aclarar si sus informes de intereses están completos. El diputado Bernardo Salinas enfatizó que es crucial que las autoridades fiscales no omitan vínculos que podrían comprometer su labor.

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Además, Lincolao aclaró que una de las entidades mencionadas es, de hecho, una junta de vecinos y no una sociedad como tal. Sin embargo, su afirmación de que esta entidad fue disuelta al asumir su cargo no ha sido respaldada por registros públicos. Esta situación ha suscitado preocupaciones sobre la transparencia y la rendición de cuentas en el gobierno actual.
La reacción en el Congreso ha sido inmediata, con la bancada del Partido Socialista (PS) anunciando acciones ante la Contraloría General de la República. Los parlamentarios advierten que no se trata solo de una omisión, sino que puede vulnerar el derecho de abstención de las autoridades respecto a sus intereses personales, especialmente en sociedades que regulan. Esta polémica pone en entredicho la credibilidad del gabinete y las prácticas de transparencia en la gestión pública.

