¿A quién no le ha dolido alguna vez la cabeza o alguna parte del cuerpo y se ha tomado un ibuprofeno? Este medicamento es uno de los más utilizados por la población, pero el cardiólogo Aurelio Rojas advierte que, desde el punto de vista cardiaco, es uno de los peores fármacos. Su uso prolongado y a altas dosis puede ser especialmente peligroso para personas con sensibilidad cardíaca. Esta información fue compartida por Rojas en un vídeo en su red de Instagram.
El ibuprofeno aumenta el riesgo de infarto y trombosis, ya que este fármaco, como otros antiinflamatorios no esteroides (AINE), bloquea la enzima COX-2, lo que reduce las prostaciclinas, sustancias que actúan como vasodilatadores y antiagregantes. Esto resulta en una mayor tendencia a la agregación plaquetaria y vasoconstricción, creando un entorno propicio para infartos, especialmente en personas que realizan actividad física.
En España, se venden más de 44 millones de cajas de ibuprofeno al año, y muchos desconocen estos riesgos. Rojas señala que este medicamento puede elevar la presión arterial y agravar la insuficiencia cardiaca al favorecer la retención de sodio y agua en los riñones, lo que puede ser un problema grave para quienes tienen un corazón comprometido.

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Otro riesgo importante es la afectación a los riñones, ya que el ibuprofeno inhibe las prostaglandinas renales y reduce la perfusión glomerular, lo que se traduce en más hipertensión y sobrecarga de líquido. Esto, a medio plazo, incrementa el riesgo de infarto e ictus, advierte el especialista.
Rojas aclara que los riesgos dependen de la dosis, la duración del tratamiento y el perfil de salud del individuo. Aunque no hay que alarmarse entre personas jóvenes y sanas que usan ibuprofeno de forma puntual, aquellos con factores de riesgo, como hipertensión o problemas renales, deben considerar alternativas más seguras como el paracetamol o analgésicos específicos recomendados por su médico.
La regla más importante es: si necesitas ibuprofeno varios días seguidos o de forma frecuente, el problema ya no es el ibuprofeno, sino averiguar qué está causando el dolor. Esta reflexión es crucial para un manejo adecuado del dolor y la salud en general.

