En Sanāre explican que muchas molestias físicas pueden estar relacionadas con el estrés, la ansiedad o el agotamiento emocional. Por eso, el centro busca entregar una atención médica y psicológica integral para los vecinos de Puente Alto.
En Puente Alto, el Centro Médico Sanāre está impulsando una mirada integral de la salud, donde el bienestar físico y emocional se trabajan de manera conjunta. Su propuesta nace a partir de una realidad que comenzaron a observar en sus pacientes: muchas personas llegaban a consulta por dolores, cansancio, insomnio o malestares digestivos, pero detrás de esos síntomas también existían altos niveles de estrés, ansiedad o agotamiento emocional.
Desde el centro explican que esta situación los llevó a fortalecer el área de salud mental y a incorporar una atención médica con enfoque psicológico. La idea es no mirar al paciente solo desde un diagnóstico, sino entender qué está viviendo, cómo se siente, cómo duerme, cómo se alimenta y cómo su entorno influye en su salud.

Desigualdad en vacunación para adultos mayores en Santiago
“La salud física y mental no se pueden separar. Muchas enfermedades o malestares tienen relación con emociones, hábitos, estrés o procesos personales,” señalan desde Sanāre.
El enfoque de Sanāre apunta a entregar una atención más humana, cercana y completa. Según explican, tratar únicamente el síntoma físico puede generar soluciones momentáneas, pero no siempre permite llegar a la raíz del problema. Por eso, el centro trabaja desde una mirada integral, considerando tanto la parte médica como la emocional.
Desde Sanāre recalcan que muchas veces el cuerpo expresa aquello que emocionalmente no se ha logrado procesar. Por eso, escuchar la historia del paciente es clave para entregar una atención más precisa y efectiva. Actualmente, Sanāre ofrece atención psicológica enfocada en ansiedad, autoestima, manejo emocional, estrés, relaciones personales, procesos de duelo, acompañamiento emocional y salud mental integral.
El área de salud mental del centro nació a partir de la necesidad de entregar contención, orientación y acompañamiento profesional a personas que llevan tiempo sintiéndose mal, pero que no siempre se atreven a pedir ayuda. En la primera sesión, el objetivo principal es generar un espacio seguro y de confianza, donde se conversa sobre lo que está viviendo el paciente, sus síntomas, emociones y objetivos, siempre sin juicios y respetando sus tiempos.

