En el mundo, aproximadamente 10 millones de personas mueren cada año a causa de la hipertensión arterial. Esta cifra no solo representa un número alarmante, sino que también indica una crisis de salud pública ante una afección crónica que, con prevención y control, puede cambiar el curso de la enfermedad y sus consecuencias.
En regiones como Centroamérica y el Caribe, la situación es aún más crítica, debido a la alta prevalencia de la enfermedad y los altos costos asociados a su control. Se estima que en América Latina y el Caribe, más del 30% de la población padece hipertensión arterial, y las tasas de control son preocupantemente bajas. Esto pone en riesgo a millones de personas en la región y a nivel mundial.
El doctor Pedro Salvador Rivera, Gerente Médico de Cardiometabolismo de Adium Centroamérica y el Caribe, señala que el panorama es complejo: “Algunas personas desconocen que sufren de hipertensión arterial; otras que conocen su condición no tienen un control adecuado”. La Organización Mundial de la Salud ha destacado que solo una de cada cuatro personas con hipertensión tiene la presión adecuadamente controlada.

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La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa, y la mejor manera de detectarla es mediante la medición regular y correcta de la presión arterial. Algunas recomendaciones para monitorear la presión en casa incluyen: no medirse la presión bajo estrés, vaciar la vejiga antes de la medición y realizar dos o tres mediciones para asegurar resultados consistentes.
En Panamá, el 42% de la población padece hipertensión, según el Ministerio de Salud, lo que se atribuye a una mala alimentación. El doctor Rivera enfatiza que hábitos como dietas ricas en grasas saturadas, el consumo de tabaco y alcohol, y la falta de actividad física están contribuyendo al aumento de casos. Además, destaca la importancia de mantenerse activos en el trabajo remoto para reducir el sedentarismo.
“Es recomendable realizar pausas activas cada hora para combatir el sedentarismo, lo que puede ayudar a prevenir enfermedades como la hipertensión arterial”, concluyó el doctor Rivera.

