Un estudio publicado en Frontiers in Endocrinology demuestra que, a pesar de tener niveles más bajos de colesterol LDL total, los pacientes con diabetes tipo 1 presentan una proporción más elevada de partículas pequeñas y densas (sdLDL). Este hallazgo sugiere que el riesgo cardiovascular residual persiste incluso con un buen control glucémico, planteando la necesidad de revisar las analíticas habituales que reflejan el riesgo real.
El estudio, liderado por investigadores del Instituto de Investigación Sant Pau, indica que estos pacientes tienen un aumento de las lipoproteínas de baja densidad pequeñas y densas, que son más propensas a acumularse en las paredes arteriales. La Dra. Helena Sardà, primera autora del estudio, menciona: «Lo relevante no es solo que haya más sdLDL, sino que aparecen en pacientes con perfiles lipídicos aparentemente normales». Esto indica la existencia de mecanismos distintos a los clásicos que contribuyen al riesgo cardiovascular.
Para entender mejor esta cuestión, el estudio analizó el perfil lipídico de 69 pacientes con diabetes tipo 1 de larga evolución y lo comparó con personas sin diabetes. Aunque los niveles de colesterol LDL total eran más bajos, se encontró una mayor concentración de sdLDL, lo que resalta que la calidad de las partículas puede ser tan importante como su cantidad. «Esto puede dar una falsa sensación de seguridad en algunos pacientes con diabetes tipo 1», advierte la Dra. Sardà.
Además, el estudio identificó cambios en diversas proteínas clave que regulan el metabolismo de los lípidos, incluyendo un aumento de la apolipoproteína C3 y una disminución de la actividad de la proteína de transferencia de ésteres de colesterol (CETP). Estos cambios favorecen la formación de sdLDL y sugieren que la administración subcutánea de insulina podría modificar la producción y transformación de lipoproteínas, favoreciendo la aparición de partículas más pequeñas.
En resumen, los resultados del estudio refuerzan que la diabetes tipo 1 se asocia a cambios en la calidad de las lipoproteínas que pueden pasar desapercibidos en la práctica clínica habitual. La medición directa de sdLDL podría mejorar la evaluación del riesgo cardiovascular en estos pacientes, lo que es clave para entender su riesgo cardiovascular residual. Los investigadores proponen que modulación de estas vías podría contribuir a reducir la carga de sdLDL y, potencialmente, el riesgo cardiovascular asociado.


