Un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva York ha desarrollado un videojuego de solo tres minutos diseñado para identificar la depresión clínica en los usuarios. Este proyecto se centra en cómo los jugadores con depresión responden de manera diferente en comparación con aquellos que no padecen esta condición. Los científicos buscan que su juego sea reconocido como una herramienta de diagnóstico por la FDA, similar a un termómetro o un medidor de presión arterial, según afirmó Paul Glimcher, director del Instituto de Neurociencia Translativa de la NYU.
Cerca del 70% de las personas con depresión clínica experimentan anhedonia, la incapacidad de sentir placer en actividades que normalmente resultan gratificantes. El juego tiene como objetivo detectar esta falta de respuesta emocional a nuevas experiencias. En él, los jugadores deben recoger manzanas que caen de los árboles; aquellos con depresión tienden a cambiar de árbol antes que los jugadores sanos, lo que indica una percepción alterada del placer asociado a las actividades.

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El estudio incluyó a 120 voluntarios, de los cuales 50 padecían depresión grave. Los resultados mostraron que quienes no sufrían de depresión cambiaban de árbol cuando solo caían entre cuatro y cinco manzanas, mientras que los que sí tenían depresión lo hacían con ocho manzanas. Esto sugiere que el juego podría servir como una herramienta eficaz para monitorear la gravedad de la depresión, ayudando a los médicos a personalizar tratamientos basados en el rendimiento del paciente.
Además, en un segundo experimento, se pidió a los participantes que ofrecieran una cantidad de dinero por golosinas. Los resultados confirmaron que los pacientes con depresión ofrecían menos dinero, reflejando distorsiones en sus expectativas. Glimcher destacó que, en lugar de requerir visitas médicas constantes, los pacientes podrían jugar este videojuego en casa, lo que facilitaría el seguimiento de su estado.
El equipo científico aspira a que este videojuego sea aprobado como dispositivo médico Clase II por la FDA, lo que podría transformar la forma en que se diagnostica y monitorea la depresión, brindando una solución más accesible y efectiva para los pacientes.

