Un equipo de investigadores de la Universidad de Las Américas (UDLA) ha realizado un estudio que evidencia cómo el daño oxidativo en enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, activa a los astrocitos, alterando las defensas antioxidantes, tales como la vitamina C. Estos hallazgos son cruciales para entender el papel de estas células en el Sistema Nervioso Central y su relación con el envejecimiento cerebral.
Los astrocitos son células de soporte que desempeñan funciones metabólicas, estructurales y neuroprotectores en el cerebro. Según el académico Pedro Cisternas, quien lideró la investigación, “el ácido ascórbico se recicla entre neuronas y astrocitos, preservando la capacidad antioxidante”. Sin embargo, en astrocitos envejecidos, este reciclaje es ineficiente, lo que podría contribuir a un metabolismo menos flexible y a una menor capacidad de defensa.

Premio OMS 2026: Reconocimiento a Líderes en Salud Global
El estudio analizó cómo la acumulación de vitamina C en su forma oxidada afecta a los astrocitos, comparando células jóvenes con células envejecidas. Se encontró que mientras los astrocitos sanos pueden reciclar la vitamina C eficientemente, aquellos que imitan patologías no logran hacerlo, lo que afecta su producción de energía y reduce el glutatión, una defensa clave contra el daño celular.
Estos resultados indican que el envejecimiento no solo afecta la captación de vitamina C, sino también cómo los astrocitos utilizan la glucosa, la principal fuente de energía del cerebro. La investigación sugiere la necesidad de desarrollar nuevas estrategias terapéuticas que se enfoquen en mejorar el reciclaje de la vitamina C y, así, proteger la función de los astrocitos, lo que podría ayudar a retrasar el deterioro neuronal y promover un envejecimiento cerebral más saludable.

