La premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, ha sido dada de alta de la unidad de cuidados coronarios del hospital Pars de Teherán, después de 18 días de hospitalización. Ahora, continuará su recuperación en casa bajo supervisión médica ambulatoria. Su situación de salud requiere un seguimiento estricto y terapia especializada, además de evitar situaciones de estrés que podrían agravar su estado.
La Fundación Narges Mohammadi, que lleva su nombre, informó que en las próximas semanas deberá llevar a cabo visitas regulares al hospital y sesiones diarias de fisioterapia. Según sus médicos, es “absolutamente vital” que permanezca bajo observación médica para asegurar su salud, dado que estuvo encarcelada por varios cargos relacionados con “propaganda contra el Estado”.

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Mohammadi, activista de derechos humanos, fue ingresada inicialmente en el hospital Mousavi de Zanján, donde estuvo entre el 1 y el 10 de mayo, antes de ser trasladada al hospital Pars. Su hija, Kiana Rahmani, ha advertido que un regreso a prisión podría ser una “sentencia de muerte” y ha solicitado la retirada de todos los cargos en su contra, denunciando la persecución judicial.
La Fundación ha hecho un llamado a la comunidad internacional para que mantenga su solidaridad con Mohammadi y exija la suspensión de todas las condenas de prisión en su contra. Además, han demandado la liberación de todos los presos políticos, enfatizando que “la libertad y la atención médica son derechos fundamentales”.

