Especialistas alertan que los virus respiratorios ya circulan en Chile y recalcan que adelantar la vacunación infantil es clave para prevenir hospitalizaciones y cuadros graves en lactantes y niños menores de 5 años.
El Ministerio de Salud dio inicio el 1 de marzo a la campaña de vacunación 2026 en Chile, dirigida a grupos de riesgo, con dosis gratuitas disponibles en más de 1.200 puntos a nivel nacional. El objetivo es adelantarse al invierno y a la alta circulación de virus respiratorios, que —según advierten expertos— ya se encuentra en curso. La estrategia apunta a disminuir hospitalizaciones, complicaciones y mortalidad durante los meses más críticos del año.
Actualmente, se encuentran circulando de manera simultánea virus como influenza, COVID-19, adenovirus, rinovirus y el virus respiratorio sincicial (VRS). Si bien muchos de ellos pueden provocar cuadros leves en adultos, en niños pequeños —especialmente lactantes— pueden derivar en complicaciones graves como bronquiolitis y neumonía. La doctora Leonor Jofré, pediatra y presidenta de la rama de Infectología de la Sociedad Chilena de Pediatría (SOCHIPE), enfatiza la importancia de anticiparse y no postergar la vacunación hasta la llegada del frío.

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Cada año, el virus respiratorio sincicial causa más de 3,6 millones de hospitalizaciones y unas 100 mil muertes de niños menores de cinco años alrededor del mundo. Sin embargo, en Chile, la situación ha cambiado tras la incorporación de un anticuerpo monoclonal al Programa Nacional de Inmunizaciones en 2024, lo que ha llevado a una notable reducción en la mortalidad asociada a VRS.
La vacunación contra la influenza es igualmente esencial, especialmente en niños menores de 5 años. Aunque la efectividad de la vacuna puede variar, sigue siendo una herramienta clave para reducir el riesgo de cuadros graves, hospitalización y muerte. En este contexto, se hace un llamado a la población para que se vacune de manera oportuna y se mantengan medidas preventivas simples pero efectivas para reducir los contagios.
Las vacunas son fundamentales, pero no son la única herramienta. Se recomienda evitar exponer a niños pequeños a lugares con alta concurrencia, lavarse frecuentemente las manos, ventilar espacios cerrados y no enviar a niños con síntomas a jardines o colegios.

