Las autoridades chilenas deben replantear el papel de la ciencia en la sociedad, entendiendo que su función no se limita a generar crecimiento económico inmediato, empleo o una matriz productiva más compleja. Esta perspectiva se ha visto empañada por comentarios recientes del Presidente Kast, quien señaló que muchas investigaciones terminan en libros sin generar trabajo, lo que ha desatado una nueva controversia sobre la situación de la ciencia en el país.
Desde el inicio del nuevo Gobierno, se han implementado decisiones que afectan gravemente el financiamiento de la investigación. La suspensión de programas clave como las becas de magíster y postdoctorado en el extranjero, junto a posibles recortes en otros programas del Ministerio de Ciencia, han puesto en riesgo la formación de capital humano avanzado en Chile. La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, ha manifestado su deseo de transformar la ciencia en un motor de desarrollo económico, una visión que ha sido criticada por muchos.

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Este enfoque economicista, que reduce la investigación a un mero insumo productivo, se ha consolidado desde hace años en el país. La creación del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad fue un paso que impulsó esta narrativa, disminuyendo el valor intrínseco de la ciencia. Sin embargo, este enfoque ha tenido resultados poco satisfactorios, evidenciando que la investigación debe ser vista como un derecho y no solo como un recurso para la competitividad.
La tendencia de considerar la ciencia únicamente desde un prisma económico es perjudicial. El valor de la investigación no puede ser medido únicamente por su capacidad de generar beneficios inmediatos; el conocimiento generado es esencial para mejorar políticas públicas y fomentar un pensamiento crítico. En este sentido, la libertad de investigación es crucial para permitir que surjan nuevas ideas y soluciones a problemáticas complejas.
Es fundamental que las autoridades reconozcan que el verdadero rol de la ciencia es generar un entendimiento más profundo sobre el mundo, contribuyendo así no solo a la innovación y el crecimiento, sino también a un bienestar social más amplio. Esta labor debe ser apreciada y apoyada, no solo desde la perspectiva económica, sino como un pilar fundamental de nuestra sociedad.

