La investigación sobre el hantavirus y la cepa Andes en Chile se ha visto gravemente afectada por la falta de financiamiento. La viróloga María Inés Barría y su equipo, que habían logrado avances significativos, ahora enfrentan un estancamiento en su trabajo debido a la escasez de recursos económicos. A pesar de que en 2016 lograron neutralizar el virus en laboratorio y tuvieron resultados positivos en animales, no pudieron avanzar a ensayos en humanos por falta de fondos.
El reciente brote asociado al crucero MV Hondius ha vuelto a poner la atención en esta investigación. Este crucero, que partió desde Argentina hacia Europa, ha reportado casos graves y fallecimientos, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a emitir alertas sobre la cepa Andes, que es la única conocida por transmitirse entre personas. Esto plantea nuevas interrogantes sobre su propagación y la urgencia de una solución.
Barría y su equipo iniciaron su trabajo en 2014 y, en 2018, publicaron hallazgos sobre anticuerpos monoclonales que podían neutralizar el virus. Uno de estos anticuerpos fue reconocido como medicamento huérfano por la FDA en 2021. Sin embargo, el salto a ensayos clínicos requiere una inversión estimada de 7 millones de dólares, una cifra que se ha vuelto inalcanzable debido a la pandemia de Covid-19 que ha alterado las prioridades de financiamiento en el ámbito científico.
La situación es alarmante en el contexto sanitario actual: el Ministerio de Salud de Chile ha reportado 39 casos de hantavirus en 2026, con 13 muertes hasta la fecha. En Argentina, se han diagnosticado 42 infecciones en lo que va del año. A pesar de los avances previos, Barría estima que, incluso si se obtiene el financiamiento necesario, su equipo tardaría entre 12 y 24 meses en recuperar el tiempo perdido y volver al punto alcanzado antes de la pandemia.


