Ángel Di María ha desatado una fuerte polémica tras las declaraciones que realizó luego del triunfo de Rosario Central sobre Racing en las semifinales del fútbol argentino. El campeón del mundo, conocido por su franca manera de expresarse, se mostró molesto ante las críticas que ha recibido su equipo, especialmente en relación a un supuesto favorecimiento arbitral desde su regreso al club.
El partido finalizó 2-1 a favor de los canallas, lo que les permitió avanzar a la siguiente etapa del torneo. Sin embargo, el enojo de Di María se hizo evidente cuando el presidente de Racing, Diego Milito, afirmó sentirse “robado” por el arbitraje que culminó con Racing con 9 jugadores en el campo. Ante esto, Di María expresó en redes sociales: “Cómo molesta que Central pelee todo”, refiriéndose a la percepción de que otros equipos no aceptan la capacidad competitiva de Rosario Central.
El futbolista continuó su descargo, asegurando que muchos prefieren criticar a Central en lugar de reconocer sus propios errores. En su mensaje, expresó: “Hoy es más fácil pegarle a Central que hacer mea culpa”, lo cual refleja la frustración que siente ante las constantes acusaciones que su equipo recibe.

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Además, Ángel Di María cuestionó la atención mediática que reciben estos temas en Buenos Aires, sugiriendo que el periodismo de la capital a menudo ignora las injusticias sufridas por los equipos del interior. “El interior crece y eso duele, eso incomoda y molesta”, añadió, subrayando la creciente competitividad de equipos fuera de la capital.
Finalmente, el jugador advirtió que estas críticas podrían alejar a otros campeones del mundo de regresar a competir en Argentina, resaltando que no hay un “fútbol manchado” y defendiendo la igualdad en el deporte. Esta controversia ha puesto de relieve las tensiones existentes en el fútbol argentino, especialmente en torno a la percepción de favoritismos y la competitividad entre equipos.
La reacción de Di María ha generado un amplio debate en redes sociales y entre aficionados, quienes discuten sobre la imparcialidad del arbitraje y el verdadero estado del fútbol argentino.

