La política migratoria ha vuelto a ser un tema central en el discurso del Presidente José Antonio Kast. Durante la inauguración de la Semana de la Construcción, el Mandatario abordó una de sus promesas más controvertidas: la expulsión de 300 mil migrantes irregulares en su primer día de gobierno. Kast aseguró que esta cifra nunca debió ser interpretada de manera literal, subrayando que quienes lo hicieron “entendieron mal el mensaje”.
Kast calificó su compromiso como “una metáfora”, en respuesta a las críticas que ha recibido tanto de sectores opositores como de organizaciones migratorias. “Si alguien cree que en un día uno va a expulsar a 300 mil migrantes, creo que entendió mal el mensaje”, afirmó el Presidente, defendiendo así el ritmo de las expulsiones en los primeros meses de su administración.

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A pesar de las críticas, Kast afirmó que su gobierno continuará con una política de control migratorio más estricta. En su discurso, reiteró que cualquier persona que intente ingresar a Chile de manera irregular será detenida y expulsada. “Nosotros no vinimos a administrar el caos”, declaró, haciendo énfasis en su objetivo de “recuperar el orden” en el país.
Además, el Presidente indicó que muchos de los migrantes en situación irregular podrían abandonar el país de forma voluntaria debido a las nuevas políticas implementadas. “Van a poder postular de nuevo a entrar, pero entrar por la puerta”, concluyó Kast, evidenciando su intención de mantener un control riguroso sobre la migración en Chile.

