La crisis interna en el Ministerio de Ciencia ha alcanzado un punto culminante con la renuncia del subsecretario Rafael Araos, quien dejó su cargo tras un conflicto con la ministra Ximena Lincolao. Esta situación ha generado una creciente inquietud entre los funcionarios por un posible proceso de despidos masivos, lo que ha intensificado la tensión dentro de la cartera. Araos presentó su renuncia justo cuando Lincolao regresaba de una gira a Estados Unidos, marcando así un quiebre en su relación que se venía gestando desde finales de abril.
Para intentar contener la crisis, Lincolao envió un correo a los funcionarios asegurando que los rumores sobre despidos masivos son “categóricamente falsos”. Sin embargo, fuentes internas del ministerio afirman que existía un plan para desvincular a 48 de los 144 funcionarios, lo que equivale a un tercio de la dotación. La ministra trató de calmar los ánimos, pero la desconfianza persiste entre el personal, que ya había percibido un clima de incertidumbre.

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El conflicto entre Araos y Lincolao se intensificó cuando la ministra habría pedido a Araos ejecutar un ajuste de personal. Ante la negativa del subsecretario a firmar los despidos, Araos decidió poner su cargo a disposición. A pesar de que la renuncia fue aceptada por el presidente José Antonio Kast, la situación ha dejado una profunda fractura en el ministerio, afectando la dinámica de trabajo y la moral del equipo.
En medio de esta crisis, Lincolao enfrenta también cuestionamientos por su papel en la eliminación de un artículo clave de la megarreforma al sistema digital, lo que ha generado malestar en varios sectores. Esta combinación de tensiones internas y decisiones polémicas podría tener repercusiones significativas en la dirección futura del ministerio y su capacidad para cumplir con los objetivos relacionados con la ciencia y la tecnología en Chile.

