Los ronquidos intensos, pausas respiratorias durante el sueño y somnolencia diurna son señales de alerta que indican cuándo un paciente con apnea podría requerir cirugía. Esta condición afecta aproximadamente al 15% de la población adulta y hasta un 3% de los niños, aumentando el riesgo de accidentes cerebrovasculares, hipertensión y eventos cardiovasculares.
La apnea del sueño, caracterizada por la obstrucción repetida de las vías respiratorias durante el descanso, puede volverse problemática cuando los tratamientos convencionales no controlan los síntomas. En estos casos, la cirugía se presenta como una alternativa viable. Según las guías de la American Academy of Sleep Medicine, los procedimientos quirúrgicos son considerados en pacientes que no responden al tratamiento con CPAP y presentan alteraciones anatómicas.

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La decisión de operar no debe tomarse a la ligera. La Dra. Rocío Carrasco, otorrinolaringóloga de la Clínica INDISA, menciona que la cirugía es recomendable cuando hay evidencia clara de fracaso del tratamiento médico, que incluye uso estricto de CPAP, cambios en el estilo de vida, y aparatos bucodentales durante al menos tres a seis meses.
La persistencia de síntomas, como ronquidos que interrumpen el descanso familiar o somnolencia diurna severa, son indicativos para evaluar la necesidad de intervención quirúrgica. Recomendaciones importantes para pacientes incluyen el uso regular de CPAP, mantener un peso saludable, evitar alcohol y sedantes, y consultar si los síntomas persisten más de tres meses.
Los avances en técnicas de cirugía mínimamente invasiva, como la cirugía robótica transoral y los implantes hipoglosos, han mejorado significativamente los resultados y reducido los tiempos de recuperación. Desde la Clínica INDISA, se asegura una atención integral para determinar cuándo un paciente requiere cirugía, mejorando así su calidad de vida y previniendo complicaciones a largo plazo.

