El neurólogo del Hospital Universitario Hospiten Bellevue, Dr. Carlos Valido, ha subrayado que la neuritis óptica es a menudo la primera manifestación de la esclerosis múltiple o del trastorno del espectro de la neuromielitis óptica. Esto resalta la importancia del neurólogo en el diagnóstico y tratamiento a largo plazo, ya que detectar esta afección a tiempo no solo previene la pérdida de visión, sino que también está ligado a otras patologías autoinmunes.
Valido ha indicado que esta inflamación está relacionada con enfermedades desmielinizantes, que son procesos inflamatorios que dañan el recubrimiento de los nervios. La atención especializada que ofrece Hospiten permite evaluar otros factores que pueden desencadenar la neuritis óptica, como infecciones, enfermedades autoinmunes y reacciones a ciertos medicamentos o toxinas.
Los síntomas de alarma incluyen dolor al mover el globo ocular y visión borrosa repentina. A menudo, estos síntomas pueden ser atribuidos a problemas oftalmológicos, sin embargo, pueden enmascarar una neuritis óptica, lo que hace esencial un enfoque neurológico para un diagnóstico adecuado.

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La neuritis óptica se presenta de forma aguda y puede ocurrir en cualquier momento de la vida, afectando principalmente a adultos jóvenes de entre 20 y 40 años, con una mayor incidencia en mujeres. Entre los síntomas más característicos se encuentran la pérdida súbita de visión, dolor ocular, alteraciones en la percepción de colores y destellos de luz.
La detección temprana es crucial no solo para tratar la inflamación, sino también para evaluar el riesgo de enfermedades neurológicas crónicas. La consulta médica debe ser inmediata ante la aparición de una pérdida de visión dolorosa. El proceso de diagnóstico incluye una exploración oftalmológica completa, seguido de una evaluación neurológica si se sospecha neuritis óptica.
El tratamiento se centra en reducir la inflamación y acelerar la recuperación visual, utilizando corticosteroides intravenosos en dosis altas durante los primeros días. La mayoría de los pacientes comienzan a recuperar la visión en pocas semanas, con seguimiento posterior para determinar si se requieren tratamientos preventivos.
La colaboración entre oftalmólogos y neurólogos es vital para proteger la salud visual y el bienestar neurológico de los pacientes, asegurando un enfoque integral en el manejo de estas afecciones complejas.
