La noche del 25 de mayo de 2026, en CNN Chile, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, fue consultada por Mónica Rincón sobre la influencia humana en el cambio climático. La ministra reconoció que “los datos científicos efectivamente muestran que hay un cambio en las variables ambientales”, pero al ser cuestionada sobre la responsabilidad humana, mencionó que “hay divergencia”. Solo tras una insistencia adicional, admitió que “el hombre obviamente tiene un aporte”.
Gabriela Guevara, académica del Instituto de Ciencias Sociales y colaboradora del CR2, refutó las afirmaciones de la ministra, señalando que la evidencia acumulada en informes del IPCC muestra que el calentamiento global se ha acelerado, principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano. Guevara enfatiza que las afirmaciones de Toledo son incorrectas y contradicen el consenso científico más robusto disponible. La conversación sobre la influencia humana en el clima no debería ser considerada una cuestión debatible.
El Sexto Informe de Evaluación del IPCC es claro al afirmar que “es inequívoco que la influencia humana ha calentado la atmósfera”, una afirmación que fue aprobada por 195 gobiernos, incluido Chile. La mejor estimación indica que la influencia humana ha causado un calentamiento de 1,07 °C entre 1850 y 2019. Guevara destaca que menos del 0,1% de los estudios revisados en el área del clima han expresado escepticismo sobre el origen humano del cambio climático.

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La gravedad de la situación se ve reflejada en las acciones del gobierno chileno, que ha retirado 43 decretos ambientales en su primera semana, incluyendo normas clave para la calidad del aire y la creación de parques nacionales. Esto ha llevado a la publicación de cartas de alerta en Science, enfatizando que este retroceso representa un daño significativo para la conservación y la regulación ambiental en Chile.
La pérdida de glaciares en Chile y la creciente megasequía son evidencia del impacto del cambio climático. Desde 1955, el glaciar Echaurren Norte ha perdido el 65% de su superficie. La Ley Marco de Cambio Climático se basa en la misma evidencia que la ministra ha cuestionado, lo que plantea una contradicción insostenible en la política ambiental del país.
Guevara concluye que no hay divergencia, sino datos y urgencia. La responsabilidad de la ministra es enorme, y su papel debería ser afirmar sin titubeos que el cambio climático es provocado por el ser humano, de la misma manera que se afirmaría que las vacunas funcionan en el ámbito de la salud pública.

