La tragedia en Padre Las Casas ocurrió en junio de 2017, cuando Luis Torres Cañoles fue acusado del homicidio de su expareja Roxana Bravo, de 36 años, y de sus hijos Nicolás Molina, de 14, y Betzabeth Castro, de 17. Los cuerpos fueron hallados entre los escombros de un incendio que consumió su hogar, aunque las investigaciones revelaron que las muertes no fueron resultado de las llamas.
Según el fiscal Cristián Crisosto, los asesinatos fueron perpetrados antes del incendio. Las víctimas presentaban lesiones atribuibles a terceros, confirmando que el fuego fue intencional. En el juicio, se expusieron detalles escalofriantes sobre cómo la madre fue apuñalada y uno de los hijos golpeado en la cabeza.

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A pesar de que Torres Cañoles nunca confesó los crímenes, la Fiscalía presentó pruebas contundentes, incluyendo restos de sangre de las víctimas en su ropa. Esto fue clave para su condena, que se dictó el 30 de junio de 2018, resultando en una pena de presidio perpetuo calificado por femicidio y homicidio.
La comunidad de Padre Las Casas reaccionó con horror ante estos sucesos. Una dirigenta del sector San Ramón declaró: “Nunca más en mi pueblo un chacal se va a atrever a tocar a una mujer o a un niño”, enfatizando la necesidad de proteger a las víctimas de violencia doméstica. Este caso ha dejado una profunda huella en la Región de La Araucanía, evidenciando la violencia que sufren muchas mujeres y niños en el país.

