Activistas de la Flotilla Global Sumud, liberados por Israel, han denunciado malos tratos y presuntas torturas durante su detención. Los participantes, interceptados mientras intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza, relatan haber sufrido agresiones, privación de agua y condiciones extremas durante su retención, que se extendió por cerca de 80 horas.
Desde Australia, los activistas han compartido sus experiencias, afirmando que muchos de ellos no comieron durante días y que fueron privados de agua por dos días. El activista australiano Zack Schofield declaró a la cadena ABC que los detenidos fueron llevados a prisión y “tratados realmente mal”, y que oyó gritos de otros detenidos que supuestamente estaban siendo torturados.

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Las autoridades israelíes han negado estas acusaciones. El embajador de Israel en Australia, Hillel Newman, aseguró que “ninguno de los participantes resultó herido” y desestimó las denuncias como infundadas. Sin embargo, estas afirmaciones han sido recibidas con escepticismo, especialmente tras la difusión de videos que muestran a un ministro israelí burlándose de los detenidos.
Además, dos activistas surcoreanos han corroborado las denuncias, indicando que sufrieron violencia y tortura. Kim Ah-hyun reportó haber sido golpeada en el rostro durante su captura, mientras que Kim Dong-hyeon habló de la “violencia insoportable” que experimentaron. La situación ha generado críticas en Corea del Sur, donde el presidente Lee Jae-myung ha calificado el asalto como “inhumano” y ha sugerido que se tomen acciones similares a las de algunos países europeos que buscan arrestar al primer ministro israelí.Las denuncias continúan generando un fuerte debate internacional sobre la actuación de Israel en aguas internacionales.

