La acusación presentada este miércoles en Florida contra el expresidente cubano Raúl Castro reabrió uno de los episodios más delicados en la relación entre Estados Unidos y Cuba: el derribo de dos avionetas civiles ocurrido el 24 de febrero de 1996. Castro, de 94 años, fue imputado por homicidio, conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, en un ataque que dejó cuatro muertos de la organización Hermanos al Rescate.
La acusación fue presentada por fiscales federales del Distrito Sur de Florida y apunta al rol que Castro ocupaba en ese momento dentro de la estructura militar cubana, donde era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Según el expediente judicial, Castro habría ordenado o autorizado la operación aérea ejecutada por cazas MiG-29 de la Fuerza Aérea cubana, lo que ha llevado a varios cargos, incluyendo conspiración para matar estadounidenses y homicidio.

Caos y Saqueos en La Paz por Protestas de Indígenas y Campesinos
El 24 de febrero de 1996, las víctimas fueron Carlos Costa, Armando Alejandre, Mario Manuel de la Peña y Pablo Morales, todos miembros de Hermanos al Rescate. Este grupo había sido fundado en 1991 por José Basulto y se dedicaba, inicialmente, a localizar balseros cubanos en el estrecho de Florida, colaborando con la Guardia Costera estadounidense. Sin embargo, sus sobrevuelos sobre Cuba y el lanzamiento de panfletos contra el régimen generaron tensiones entre ambos países.
El ataque del 24 de febrero se llevó a cabo cuando dos aeronaves Cessna desarmadas fueron alcanzadas por misiles disparados desde aviones militares cubanos. Un tercer avión, pilotado por Basulto, logró escapar. A pesar de que el gobierno cubano denunciaba esos vuelos como provocaciones, organismos independientes concluyeron que el derribo ocurrió en aguas internacionales, lo que se ha utilizado por fiscales estadounidenses para argumentar que se trató de un ataque ilegal y deliberado.

